El prólogo es como el aperitivo que te prepara el chef antes de que llegue el plato principal. Es una pequeña muestra de lo que vendrá, una oportunidad para que el autor (o alguien cercano a la obra) se dirija al lector y establezca el tono. Aunque a menudo se pasa por alto, es una parte que puede cambiar la experiencia de lectura desde la primera página.
Por eso, en este artículo nos centramos en lo esencial: su definición, los tipos que existen y, sobre todo, cómo escribir un prólogo sin caer en lo típico. Verás consejos prácticos, ejemplos y recursos para adaptar el prólogo según el contexto (novela, antología o incluso trabajos académicos como un TFG).
Definición rápida de prólogo
El prólogo es un texto introductorio situado antes del cuerpo principal del libro. Sirve para preparar al lector: aportar contexto, marcar tono, orientar la lectura o abrir el apetito sin estropear la sorpresa.
En resumen
- El prólogo prepara: tono, contexto y promesa de lectura.
- Puede escribirlo el autor o un tercero (editor, experto, colega).
- Funciona mejor cuando es breve y aporta valor real.
- Si solo repite o “explica de más”, es mejor no incluirlo.
¿Qué es el prólogo de un libro?
El prólogo es un componente del libro que se encuentra al principio y tiene como objetivo presentar al lector la obra que va a leer.
Por lo general, está escrito por una persona distinta al autor del libro y puede contener información sobre el contexto histórico, cultural o literario en el que se escribió la obra.

El prólogo puede proporcionar al lector una visión general del enfoque (sin destripar la historia), explicar por qué se escribió la obra o dar detalles sobre cómo surgió la idea. En ficción, a veces también introduce personajes, ambiente o reglas del mundo narrativo. En no ficción, puede aclarar el objetivo del libro, su público y el “cómo usarlo”.
La pregunta que debe responder
¿Qué necesita saber el lector antes de empezar para disfrutar más (o entender mejor) el libro?
¿Quién escribe el prólogo de un libro?
El prólogo suele ser escrito por alguien que no es el autor principal, pero que tiene relación con la obra o con el autor. En algunos casos, lo escribe un experto en el tema: otro escritor, crítico literario, profesor universitario o especialista.

También es común que el prólogo lo escriba alguien con relación personal con el autor (amigo, colega o editor). En ese caso, puede aportar una mirada única basada en experiencia cercana: una anécdota breve, una lectura del “por qué” del libro, o el tipo de lector que más lo disfrutará.
El prólogo según la RAE
La Real Academia Española (RAE) define el prólogo como
“un texto introductorio que suele preceder al cuerpo de una obra y que puede estar escrito por el autor, el editor o un tercero”.
En la práctica, el prólogo funciona como una herramienta útil para comprender y contextualizar la obra: orienta sin estorbar, abre el camino sin contar el final.
El prólogo de una novela
El prólogo de una novela es una introducción que aparece antes de que empiece la historia. A menudo se utiliza para darle al lector una idea de lo que puede esperar y para establecer tono o atmósfera.

En general, el prólogo suele tener puntos en común con el prefacio, pero en novela suele priorizar el “enganche”: una escena breve, una promesa, un misterio, un tono.
Si quieres ideas muy concretas para conseguirlo, aquí tienes una guía especializada: cómo escribir un prólogo que capture la atención del lector.
Tipos de prólogos
Como podrás imaginar, las narrativas y los textos literarios pueden ser muy variados.
Por eso existen prólogos diferentes según el contexto: no es lo mismo un prólogo para una antología, que uno para una novela, o uno para un trabajo académico. Aquí tienes los tipos más habituales:
- Prólogo de autoría: lo escribe el autor y comparte motivación, proceso o intención.
- Prólogo de obra: explica género, estilo, estructura y temas relevantes.
- Prólogo histórico: añade contexto de época, marco cultural o referencias necesarias.
- Prólogo crítico: lo escribe un académico/crítico y ofrece lectura o análisis.
- Prólogo personal: construye vínculo emocional (anécdota, experiencia, cercanía).
Recursos por tipo de prólogo
- Si tu libro es una recopilación: mira esta guía práctica sobre cómo escribir el prólogo de una antología.
- Si es un trabajo universitario: aquí tienes cómo redactar un prólogo para un TFG (enfoque académico y claro).
- Si quieres enganchar desde la primera frase: usa estos consejos y trucos para capturar la atención del lector.
¿Cómo escribir un prólogo?
Si estás pensando en aprovechar las ventajas de la autoedición e imprimir tu libro, es normal que te preguntes si incluir un prólogo y cómo desarrollarlo. Aquí tienes un método simple para escribirlo con intención:
Checklist práctico
- Empieza con una frase gancho (pregunta, imagen, escena breve, idea potente).
- Define la promesa: qué va a encontrar el lector (sin spoilers).
- Da el contexto justo (si es necesario para entender y disfrutar).
- Cuenta quién escribe y desde qué relación con la obra (autor, editor, experto).
- No repitas el índice: aporta valor, no relleno.
- Sé breve: mejor 1–3 páginas útiles que 10 páginas que frenan.
- Revisa y edita: claridad, ritmo, tono, coherencia con el libro.
- Empieza con una introducción: debe atraer e informar sobre el enfoque del libro. Breve y con intención.
- Habla sobre el autor: incluye solo lo necesario para situar al lector (no una autobiografía).
- Habla sobre el contenido del libro: qué tema trata, por qué importa, a quién va dirigido.
- Proporciona contexto: histórico, social o cultural si aporta comprensión real.
- Sé breve: lo justo para abrir la puerta, sin frenar el inicio.
- Revisa y edita: corrige y recorta para mejorar claridad y coherencia.
Ejemplos de prólogo de un libro
Muchas veces no hay mejor maestro que la lectura. Si eres un escritor principiante, aquí tienes dos ejemplos populares de prólogos de autores consagrados para entender qué hace que un prólogo “funcione”:
Prólogo de Mario Vargas Llosa a las obras completas de Julio Cortázar
“El efecto de Rayuela cuando apareció en 1963, en el mundo de lengua española, fue sísmico. Removió hasta los cimientos las convicciones o prejuicios que escritores y lectores teníamos sobre los medios y los fines del arte de narrar y extendió las fronteras del género hasta límites impensables. (…)”.
Prólogo de Julio Cortázar a Cuentos completos, de Edgar Allan Poe
“El año 1847 mostró a Poe luchando contra los fantasmas, recayendo en el opio y el alcohol… (…)”.
El prólogo como carta de presentación de tu libro impreso
Saber comunicarte bien con el lector no solo puede ahorrarte críticas, sino que abre la puerta a que tu libro conecte más y mejor. Un buen prólogo puede ser ese detalle final que remata tu proyecto literario.

Si tu sueño siempre ha sido publicar, hoy en día también puedes contar con plataformas de autoedición como Coollibri, que transforman tus palabras en un libro impreso en pocos pasos: revisión, maquetación, protección, obtención de ISBN y producción con acabado profesional. Con un buen prólogo y una historia potente, nunca fue tan fácil empezar en el mundo de las letras.
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Glosario esencial
📘 Despliega el glosario del prólogo
Prólogo
Texto introductorio previo al contenido principal.
Prefacio
Introducción (a menudo del autor) sobre intención, enfoque o proceso.
Introducción
Parte inicial del contenido que presenta tema y estructura.
Posfacio
Texto final que aporta contexto o reflexión tras cerrar la obra.
📝 Consejo: Da clic y guarda este glosario antes de escribir. Te servirá para no mezclar prólogo, prefacio e introducción.
Preguntas frecuentes sobre el prólogo
¿Es obligatorio incluir un prólogo?
No. Solo tiene sentido si aporta contexto, tono o una entrada más atractiva. Si repite lo que el lector entenderá en el capítulo 1, mejor quitarlo.
¿Cuánto debe durar un prólogo?
Lo habitual es que sea breve: de una página a unas pocas. La regla es simple: lo justo para preparar… sin frenar.
¿Puede escribirlo el propio autor?
Sí. Es común cuando quieres explicar enfoque o intención. Si lo escribes tú, evita sonar defensivo: orienta y engancha.
¿Qué errores debo evitar?
Spoilear, alargar sin aportar, justificar el libro en vez de invitar a leerlo y cambiar el tono respecto al resto del texto.
¿Un prólogo sirve para antologías o TFG?
Sí, pero cambia el enfoque. Para una recopilación mira cómo escribir un prólogo de una antología. Para un trabajo universitario, consulta cómo redactar un prólogo para un TFG.

Considero que es importante dejar escrito los saberes, porque es un medio de mantener los conocimientos por la utilidad que muchos otros le dan cuando tienen dudas de como empezar o terminar un escrito. Y para los que publica, felicitaciones, por compartir su conocimientos, de esa manera se mejoran las condiciones humanas.