Para muchos, leer es un juego, una actividad llena de matices más allá de las palabras. Como autor, puedes conseguir que tus libros superen límites gracias a la narrativa transmedia.
Las nuevas tecnologías y la globalización permiten que, hoy en día, un libro no sea “solo” un libro. Lo narrado no tiene por qué quedarse en el papel y puede adquirir nuevas formas, como un podcast, una web o incluso un juego.
Razones para apostar por la narrativa transmedia hay muchas, y también ejemplos que demuestran que vale la pena intentarlo. En este artículo veremos qué es, por qué funciona y cómo empezar a aplicarla sin grandes presupuestos.
¿Qué es la narrativa transmedia y por qué debería interesarte como autor?
La narrativa transmedia tiene mucho que ver con el storytelling y con el arte de contar historias. En una definición más completa y técnica, diríamos que es un enfoque narrativo en el que una historia se cuenta, se expande y se profundiza a través de diferentes medios y plataformas de comunicación.
Videojuegos, pódcasts, audiolibros, redes sociales, eventos, convenciones… Todos estos formatos se dan la mano alrededor de un mismo concepto narrativo, funcionando solos, pero acompañados. Así, mucha gente entró al mundo de Tomb Raider por la película de Angelina Jolie, pero otra mucha gente la conoció por el videojuego original.
Es decir, no hablamos de distribuir o promocionar un libro a través de las redes sociales o de un blog, sino de que esas redes sociales o ese blog sean parte de la historia.
El objetivo es hacer que la narrativa sea más grande y compleja y que la audiencia forme parte de ello, favoreciendo así la fidelización y un mayor engagement con la historia y sus personajes. Por esta razón es una estrategia muy utilizada para sagas literarias como Harry Potter.

Ventajas de expandir tu historia más allá del libro
Libros hay muchos, pero pocos crean mundos, personajes y tramas que traspasen la frontera de lo físico y se conviertan en todo un fenómeno. Pero que así sea no es una simple cuestión de suerte o de inversión en publicidad, la narrativa transmedia es una herramienta clave para crear toda una experiencia alrededor de una historia.
Estas son sus demás ventajas, derivadas de los principios que planteó Henry Jenkins, académico estadounidense clave para entender la narrativa trasnmedia:
- Fidelización: como hemos comentado, la narrativa transmedia permite que la historia no acabe con el libro, sino que este solo sea una plataforma más. Cuando pasa la última página, el lector no se queda “vacío” y listo para pasar a su siguiente lectura, sino que tiene otros lugares donde ampliar la historia y seguir viviendo en ella.
- Participación del lector: no solo porque se construya en diferentes plataformas, sino porque la audiencia puede participar en ella. Por ejemplo, a través de foros donde discuten finales alternativos o en convenciones como la ComicCon en las que se disfrazan de personajes o inventan otros nuevos. Esto favorece la gamificación de la narrativa.
- Longevidad: cuando una historia crece tanto, cobra vida, y esta no empieza y acaba con la publicación del libro y su presencia en librerías. También transgrede al autor, de ahí que haya ejemplos como El señor de los anillos, una narración que ha vivido más que su autor.
- Expansión del universo narrativo: la narrativa transmedia no es crossmedia, ya que no se trata de que la misma historia se adapte a diferentes medios, sino de que se haga más grande. Por ejemplo, de una serie de videojuegos como el de Tomb Raider han surgido películas, series, cómics y novelas que no cuentan exactamente la misma historia, sino que, partiendo de una protagonista y una base comunes, generan tramas originales y novedosas. En otras palabras, para conocer la totalidad de la historia (o, mejor dicho, las historias) de Tomb Raider no basta con jugar al videojuego.
Ejemplos famosos de narrativa transmedia que inspiran
Ya hemos hablado del ejemplo de Tomb Raider, que amplió su universo desde los videojuegos hasta las novelas, pasando por adaptaciones cinematográficas.
Sin embargo, tenemos otros ejemplos que empezaron por un libro y, de ahí, llegaron a otros formatos. Uno de ellos, quizá uno de los más clásicos, es el de Harry Potter, la saga creada por J. K. Rowling.
Además, con Harry Potter podemos entender mejor la diferencia entre cross y transmedia, ya que las primeras películas y los primeros videojuegos que sacaron de la saga, uno por cada libro, no ampliaban la historia, sino que la adaptaban. Es decir, la misma trama se desarrollaba en el libro, la película y el videojuego, aunque hubiese algunas ligeras modificaciones.
Sin embargo, con el paso de los años y para que la saga no quedase en el olvido y se mantuviese el interés y la fidelización del público, se amplió el universo con narrativa transmedia, estrenos multiplataforma y un rol activo de la audiencia. Desde una web (Wizarding World of Harry Potter) para hacer tests y averiguar tu casa de Hogwarts o tu patronum, hasta nuevos libros y películas con nuevos personajes, aunque siempre relacionados con los originales, pasando por videojuegos como Hogwarts Legacy, donde los jugadores crean sus propias aventuras dentro del famoso colegio de magia.
Un ejemplo más actual es el del universo narrativo de George R. R. Martin y Juego de Tronos. De los libros surgió primero la serie, que, a falta de un final escrito por el autor, tuvo que crear el suyo propio. Lo mismo hicieron con la serie La casa del dragón, que parte de los libros, pero los supera.
No obstante, para Juego de Tronos y, concretamente, para la serie, la narrativa transmedia se usó también como estrategia de marketing, aunque no limitándose a distribuir una fecha de lanzamiento o un tráiler. Lo que hicieron fue crear una experiencia multisensorial en la que el público podía “sentir” lo que era vivir en uno de los famosos reinos de la serie.
¿Cómo aplicar la narrativa transmedia a tu propio libro?
¿Puede un autor cualquiera, sin los medios de los grandes, aplicar la narrativa transmedia a su libro? La respuesta, para fortuna tuya, es que sí. Por supuesto, tener los presupuestos o el respaldo de plataformas como Netflix o Disney ayudaría, pero aquí no hay nada imposible.
Todo depende, eso sí, de tu creatividad y de tus ganas de crear un universo narrativo, y no simplemente de escribir un libro.

Define tu universo narrativo
Para aplicar la narrativa transmedia debes tener algo muy claro: un libro no es suficiente. Aunque crees un mundo ficticio lleno de reglas, personajes y lugares mágicos, originales y que atrapen al lector, si ese mundo no se expande fuera de las páginas, no servirá de nada.
- Establece las reglas del mundo (y respétalas): todo universo narrativo sólido funciona porque tiene normas claras, aunque no siempre se expliquen de forma explícita en el libro. ¿Cómo funciona la magia? ¿Qué límites tiene la tecnología? ¿Qué está permitido y qué no a nivel social o moral? Estas reglas son las que te permitirán crear nuevas historias coherentes en otros formatos sin contradicciones. Por ejemplo, en el universo de Harry Potter, la magia tiene límites, normas y consecuencias, lo que hace posible que existan nuevos relatos, videojuegos o experiencias sin romper la lógica interna del mundo.
- Crea personajes que puedan vivir más allá de la trama principal: si un personaje solo existe para cumplir una función concreta dentro del libro, difícilmente podrá sostener una expansión transmedia. En cambio, los personajes secundarios con pasado, motivaciones propias y conflictos internos son perfectos para protagonizar relatos paralelos. Un secundario puede tener su propio pódcast ficticio, un diario en una web o una historia previa narrada en redes sociales. Un buen ejemplo es el universo de Star Wars, donde muchos personajes secundarios creados originalmente por George Lucas han terminado siendo protagonistas de nuevas historias como The Mandalorian.
- Diseña un mundo con huecos narrativos: no lo cuentes todo. Dejar espacios sin explicar es una de las claves de la narrativa transmedia. Esos huecos son los que luego podrás llenar con otros formatos: una precuela en forma de relato corto, un mapa interactivo, una serie de correos ficticios o incluso contenido creado por la comunidad (los famosos fanfics). Tomb Raider, por ejemplo, no explica cada detalle del pasado de Lara Croft en un solo producto, sino que lo va ampliando con cada nueva entrega y formato.
- Piensa en tu historia como un ecosistema, no como una línea recta: un libro tradicional suele tener un inicio y un final cerrados. Un universo transmedia, en cambio, funciona como un sistema vivo en el que distintas historias conviven al mismo tiempo. Al definir tu universo, pregúntate qué partes podrían existir de forma independiente (otras épocas, otros lugares, otros puntos de vista). Por ejemplo, años después, la autora de Crepúsculo esribió una novela desde el punto de vista de Edward o incluso de un personaje muy secundario como Bree Tanner.
Elige las plataformas adecuadas
No todos los fragmentos o expansiones de una historia funcionan igual en todos los medios. Hay ideas que se desarrollan mejor como texto, otras como audio y otras como experiencias visuales o interactivas.
Igualmente, hay conceptos que no tienen sentido, como que un personaje de Juego de Tronos, ambientada en el medievo, tuviese un pódcast. Por muy de moda que esté el formato, no te subas al carro si no es coherente con el universo original. Otra opción es buscar el modo de que sí sea coherente, como que el pódcast lo hiciese George R. R. Martin y que fuese un medio en el que contar relatos a modo de secuela o precuela.
Hay plataformas que sí tendrán sentido casi siempre y que solo deberás usarlas correctamente. Por ejemplo, una web donde albergar documentos, cartas o archivos ficticios que amplíen la sensación de realidad, o donde abrir un foro para lectores o unos tests tipo “¿qué personaje eres?”.
Si necesitas una guía general, completamente adaptable, sobre qué plataforma es más adecuada para qué, aquí la tienes:
- El libro: el eje central del universo. Es donde se desarrolla la trama principal, donde se presentan los personajes clave y donde el lector obtiene la base necesaria para entender el mundo que has creado.
- La web: el archivo del mundo. Funciona muy bien como espacio “documental” del universo narrativo. Aquí pueden vivir mapas, cronologías, cartas, diarios, informes, leyes ficticias o cualquier material que no encajaría de forma natural dentro del relato principal.
- Las redes sociales: la voz de los personajes o del presente narrativo. Sirven para dar voz directa a los personajes o mostrar qué ocurre en el mundo de la historia en tiempo real. Eso sí, solo tiene sentido si encaja con el contexto narrativo y el tono del universo.
- El audio: memorias, testimonios y relatos orales. El formato audio es ideal para contenidos que, dentro del universo, podrían transmitirse de forma oral.
- Otros formatos: experiencias, no repeticiones. Videojuegos, eventos online o presenciales pueden tener sentido si ofrecen una experiencia distinta, como explorar un lugar, tomar decisiones, interactuar con otros lectores o vivir la historia desde otro punto de vista.
En definitiva, no se trata de estar en todas las plataformas posibles, sino de elegir una o dos y trabajarlas bien. La narrativa transmedia no premia la cantidad, sino la coherencia y la continuidad. Al fin y al cabo, elegir una plataforma también implica asumir que tendrás que mantenerla viva. Un perfil de personaje que no vuelve a publicar o una web abandonada rompen la ilusión y pueden generar el efecto contrario al deseado.
Expande y adapta el contenido a cada formato
No basta con “volcar” la historia del libro en otros medios. Cada formato tiene su lenguaje propio y exige adaptaciones para que la experiencia sea efectiva.
Si estás un poco perdido, compartimos algunos consejos y ejemplos de cómo expandir, y no solo adaptar, el contenido:
- Videojuegos: un videojuego permite que los jugadores tomen decisiones y exploren el mundo desde dentro. Por ejemplo, El juego de Ender no solo fue un libro, sino que inspiró videojuegos donde los jugadores podían asumir el rol de Ender o entrenarse en la Flota Internacional, explorando la historia desde nuevas perspectivas propias.
- Cine y series: las películas o series pueden mostrar historias paralelas, nuevas escenas o personajes secundarios que no tienen tanto protagonismo en los libros. Es un formato complicado sin el apoyo de grandes plataformas o productoras, pero con herramientas como la IA puedes probar a crear un corto. En Matrix, la saga cinematográfica expandió el universo original.
- Redes sociales y contenido interactivo: puedes abrir cuentas de personajes que “viven” en tiempo real y responden a los fans, o tests y quizzes para involucrar al público. En Stranger Things, por ejemplo, las campañas en redes y los minijuegos online permitieron que los seguidores interactuaran con la historia y se sintieran parte del mundo de Hawkins.
- Cómics y novelas gráficas: sirven para contar historias paralelas o profundizar en personajes secundarios. Marvel es el mejor ejemplo de cómo usar los cómics, series y películas de forma coordinada para que cada formato aporte información nueva, ya que una película no repite lo que sucede en un cómic, sino que añade tramas y personajes que enriquecen el conjunto.
Crea una experiencia coherente y envolvente
El objetivo final de la narrativa transmedia es que tu audiencia sienta que habita tu mundo, no que solo lo consume. Para lograr esa fidelización, la coherencia y la inmersión son fundamentales:
- Mantén la lógica interna de tu universo: si un mundo funciona con ciertas reglas, respétalas en todos los formatos. No puede ser que en Harry Potter haya cuatro casas en Hogwarts y que luego en los tests de la web haya siete.
- Cuidado con la voz de los personajes: cada personaje debe sonar igual, ya sea en un libro, un cómic, un pódcast o una publicación en redes. En Marvel, los guionistas se aseguran de que los héroes mantengan su personalidad aunque aparezcan en series, películas o cómics distintos, siendo a veces protagonistas y otras secundarios.
- Permite la participación del público sin romper la historia: la interacción del público debe sentirse integrada, no forzada. Netflix tiene una app de juegos en la que los usuarios pueden ser personajes de sus series favoritas, pero sin alterar la historia central.
- Crea referencias cruzadas entre formatos: pequeños guiños, documentos, diarios, mapas o escenas adicionales refuerzan la sensación de mundo vivo. En Matrix, los cortos y los cómics completan la narrativa principal y enriquecen la comprensión del universo para quienes exploran más allá de las películas.
- Mantén la coherencia visual y estética: cada formato puede tener su estilo, pero debe sentirse parte del mismo mundo. Colores, tipografías, vestuario, música o elementos de diseño gráfico ayudan a que la audiencia perciba un universo único y consistente.

Herramientas útiles para desarrollar una narrativa transmedia
Crear un universo transmedia no significa depender de grandes presupuestos o equipos. Como autor independiente, gracias a Internet y plataformas digitales, te permiten expandir tu historia y mantenerla coherente.
En Internet puedes encontrar muchas de estas herramientas a buen precio o incluso con versiones gratuitas. Estas son algunas recomendaciones:
- WordPress, Wix o Notion: perfectas para alojar documentos, mapas, diarios o archivos ficticios. Puedes construir un “archivo del mundo” que los lectores exploren como si fueran investigadores dentro de tu universo. Podrías subir fácilmente cartas de personajes, documentos históricos ficticios o cronologías de eventos que complementen la historia principal.
- Redes sociales y blogs: para dar voz a tus personajes o mostrar fragmentos de la historia en tiempo real. Los quizzes, encuestas y minirrelatos generan participación y sensación de comunidad.
- Audio y podcasts: herramientas sencillas como Anchor, Spotify for Podcasters o Audacity te permiten crear episodios narrativos o diarios de personajes. Ideal para explorar memorias, relatos paralelos o entrevistas ficticias dentro de tu universo.
- Canva, CapCut u OBS Studio: permiten crear clips, animaciones, mapas interactivos o minivideos que expandan la narrativa visualmente.
- Gestión y coordinación de contenido transmedia con Trello, Notion o Milanote: imprescindibles para planificar qué historias van a cada plataforma y mantener la coherencia del universo.
Errores comunes al aplicar la narrativa transmedia y cómo evitarlos
Antes de acabar, queremos repasar cuáles son algunos errores comunes. Conociéndolos, evitarás cometerlos o, de hacerlo, sabrás cómo solucionarlos.
- Confundir narrativa transmedia con promoción en redes: uno de los errores más frecuentes es pensar que publicar frases del libro o anunciar novedades en redes sociales ya es narrativa transmedia. En realidad, eso sigue siendo promoción tradicional, así que pregúntate siempre si ese contenido amplía la historia o si solo la publicita.
- Repetir exactamente la misma historia en todos los formatos: adaptar un libro a una película o a un videojuego sin añadir nada nuevo es crossmedia, no transmedia. Utiliza cada plataforma para contar historias paralelas, puntos de vista alternativos o fragmentos del mundo que no aparecen en la trama principal.
- Elegir plataformas por tendencia y no por coherencia: abrir un pódcast, un TikTok o un perfil en una red social solo porque “está de moda” puede romper la lógica del universo narrativo. No olvides elegir plataformas que tengan sentido dentro del contexto de la historia y asigna a cada una un rol narrativo claro.
- Querer estar en demasiados sitios a la vez: intentar abarcar muchas plataformas desde el inicio suele acabar en abandono, falta de continuidad y contenidos a medio hacer. Es mejor que empieces con una o dos plataformas bien trabajadas y expande solo cuando puedas mantenerlas vivas en el tiempo.
- Romper la coherencia del universo: cambios en los personajes, contradicciones en las reglas del mundo o inconsistencias temporales hacen que el lector deje de creer en la historia, no solo en una, sino en todas las plataformas. Lo mejor que puedes hacer es documentar tu universo (personajes, cronología, reglas) y revisar cada nuevo contenido para asegurarte de que encaja con lo ya establecido.
- No tener en cuenta la experiencia del lector: obligar al lector a consumir todos los formatos para entender la historia principal puede generar rechazo. La narrativa transmedia debe enriquecer, no exigir estar conectado todo el rato. En este sentido, prioriza que cada formato funcione de forma independiente, aunque aporte capas extra a quien quiera profundizar.
Universos paralelos e interconectados a través de la narrativa transmedia
La narrativa transmedia demuestra que una historia no tiene por qué terminar cuando se cierra un libro, sino que puede ser el punto de partida de un universo narrativo más amplio, vivo y en constante evolución.
Cuando defines bien tu mundo, eliges las plataformas adecuadas y adaptas el contenido a cada formato, no solo amplías tu historia, sino que construyes una experiencia que invita al lector a quedarse, explorar y participar.
Eso sí, la clave no está en hacerlo todo, sino en hacerlo con coherencia, estrategia y sentido narrativo.
Por supuesto, ese universo empieza casi siempre con uno o varios libros, así que, una vez escrita tu obra, puedes imprimirla con CoolLibri España. Cuidaremos cada detalle para que tu libro sea el eje central desde el que expandir tu historia a otros formatos.
