Hacer reír no es casualidad. Es talento.
Y cuando ese talento pasa por la escritura… el desafío se multiplica.
Si estás dispuesto a aceptarlo, aquí no encontrarás teorías vagas.
Encontrarás consejos prácticos para escribir textos humorísticos que funcionan de verdad.
Porque sí: ironía, sarcasmo, absurdo… las herramientas existen.
Pero no todas funcionan siempre.
Todo depende del contexto, del mensaje que quieres transmitir y, sobre todo, de a quién quieres hacer reír.
¿Quieres introducir humor en tus libros, columnas, cuentos o relatos sin caer en el chiste fácil?
¿Quieres provocar una sonrisa… o una carcajada con intención?
Entonces sigue leyendo.
Aquí empieza el humor que se escribe con cabeza y se disfruta con el lector.
Un texto humorístico funciona cuando el lector entiende la intención, capta el contexto y reconoce el “giro” que provoca la sonrisa.
Por qué escribir con humor puede ser un gran recurso literario
¿Qué aporta el humor a un texto? Depende de tu intención. Puede rebajar tensión o convertirse en la esencia del texto.
El humor puede estar en la relación entre dos personajes para dar dinamismo a escenas. También puede serlo “todo” en una columna de opinión que satiriza un tema de actualidad. Si quieres trabajar ironía y sarcasmo con criterio, esta guía te ayuda: cómo utilizar la ironía y el sarcasmo de forma eficaz.
El humor funciona mejor cuando:
- el lector comparte el contexto,
- el giro no rompe la coherencia del texto,
- el tono está controlado (no parece un “chiste pegado”).
El humor como motor narrativo
Incluso cuando el humor es anecdótico, actúa como motor: ayuda a mover la trama y vuelve la lectura más interesante.
Funciones narrativas del humor:
- Rebajar la tensión: en textos con mucha tensión (sea ficción como un thriller o no ficción), el humor puede “calmar las aguas”. Sin banalizar, funciona como válvula de escape emocional.
- Facilitar la transmisión de un mensaje: hacer humor (sin trivializar) puede ayudar a decir verdades incómodas sin sonar sermoneador. Ejemplo: David Sedaris.
- Reflejar lo absurdo: cuando algo es surrealista o contradictorio, el humor lo subraya. Ejemplo: Vuelva usted mañana.
- Caracterizar personajes o narrador: una voz narrativa humorística se vuelve reconocible y conecta fuerte.
- Sostener el ritmo: una broma bien puesta mantiene atención, sobre todo en escenas largas o descriptivas.
Otra función clave: conectar con el lector.
Conexión a través del humor
El humor da ritmo, pero sobre todo emociona. La risa crea complicidad entre lector y autor.
Piensa en El Mundo Today: no “inventa” para engañar, exagera lo absurdo de la realidad para señalarlo. En literatura, Elvira Lindo en Manolito Gafotas usa humor y mirada infantil para tratar cuestiones como la pobreza.
Tipos de humor en la escritura: del absurdo a la ironía
Según lo que quieras conseguir, te conviene un tipo de humor u otro. También depende de tu control y de tu práctica. Se entrena.
| Tipo | Cómo funciona | Ejemplo del texto |
|---|---|---|
| Absurdo | Exagera lo que no tiene sentido hasta hacerlo evidente. | Vuelva usted mañana y situaciones surrealistas. |
| Parodia | Imita una situación o género para ridiculizarlo. | El Quijote como parodia de caballerías. |
| Sátira | Señala defectos para criticarlos. | Sin noticias de Gurb. |
| Ironía | Dice lo contrario de lo que piensa, confiando en el contexto. | Ironía que puede volverse sarcasmo. |
| Negro | Humor arriesgado sobre temas sensibles. | Temas sensibles, Vonnegut, Marta Sanz. |
| Blanco | Humor sin escándalo ni crueldad, solo risa. | Clowns. |
Técnicas para introducir humor en tus textos

El factor sorpresa y el quiebre de expectativas
El humor suele romper expectativas: hace gracia donde “no tocaba”.
- Crea expectativas y haz que ocurra lo contrario: por ejemplo, una novela de amor que parece ir a un final típico y gira en el último momento.
- Contraste repentino: una escena normal con un detalle fuera de lugar que cambia el significado.
- Usa clichés y estereotipos para romperlos: el giro puede generar risa y crítica a la vez.
- Mantén tono serio: cuanto más solemne se presenta la sorpresa, más cómico el efecto.
Exageración, juego de palabras y ritmo
En humor absurdo, la exageración debe ser divertida sin cansar.
- Hipérbole: exagera hasta el extremo para señalar algo. Si quieres reforzar recursos, te sirve: metáforas y símiles.
- Dobles sentidos: rematan escenas o diálogos y demuestran dominio del idioma.
- Ritmo: alterna frases largas y cortas. No “adornes” demasiado antes del remate.
El poder de los personajes cómicos
Un personaje cómico funciona mejor cuando también es humano.
Ejemplo: en sagas memorables, personajes graciosos como Ron o Neville ganan profundidad con la trama.
- Da una explicación a su humor: defensa, inseguridad, costumbre…
- Haz que el humor sea parte de su voz, no toda su personalidad.
- Contrástalo con personajes serios: si todos son graciosos, el humor se diluye.
- Permíteles evolucionar: el personaje que solo hace bromas cansa.
Precauciones al escribir humor: límites y sensibilidad
El reto no es solo hacer gracia. Es hacerlo sin herir de forma gratuita.
Incluso si buscas ir un paso más allá, conviene poner límites y saber tratar temas sensibles.
Lo “gracioso” cambia según cultura, edad y experiencia. Si tu texto depende de un contexto muy específico, algunos lectores no lo captarán.
Los límites del humor
Siempre habrá gente a la que no le haga gracia tu texto. Eso no es el problema.
El límite tiene más que ver con ética y con evitar perpetuar estigmas. No se trata solo del contenido, sino de desde dónde lo tratas.
Preguntas que ayudan:
- ¿A quién estoy haciendo reír y de qué se están riendo?
- ¿Estoy criticando una idea o burlándome de personas?
- ¿Este chiste sostiene una injusticia o la señala para cuestionarla?
El buen humor no necesita recurrir a colectivos o situaciones oprimidas para ser efectivo. El ejemplo que mencionas lo ilustra: Césped artificial de Basilio Baltasar satiriza decadencia cultural y esnobismo sin necesidad de “pegar hacia abajo”.
Tratamiento de temas sensibles
Aun con cuidado, es posible que algo ofenda a alguien. No existe el riesgo cero. Pero se puede reducir.
- Revisa desde dónde hablas: no es lo mismo bromear desde dentro de una experiencia que hacerlo sin conocerla.
- Sé autocrítico: el humor autorreferencial crea cercanía y evita superioridad.
- Haz que el lector se ría “con”, no “de”: construye desde empatía.
- No todo vale por una carcajada: si necesitas sacrificar respeto, revisa el chiste.
- Filtro de sensibilidad: si vas a tocar temas delicados, pide lectura a alguien con criterio.
Autores que dominan el arte de hacer reír escribiendo
Tener referentes ayuda. No para copiar, sino para entender cómo construyen tono, ritmo y posicionamiento.

David Sedaris: el humor como autobiografía
Sedaris es un referente del humor literario contemporáneo. Trabaja ensayos breves y autobiográficos y convierte lo cotidiano en ironía, autocrítica y humanidad.
Su voz es cercana y vulnerable. No busca carcajadas, sino sonrisa cómplice.
Elvira Lindo: ternura, ironía y mirada social
En Manolito Gafotas creó una voz infantil llena de ocurrencias, pero detrás hay una radiografía social precisa. También destaca en columna: humor suave, nunca ingenuo.
Tom Sharpe: el caos y la exageración
Sharpe usa sátira extrema e hipérbole como crítica. Ridiculiza instituciones y sistemas hasta volverlos caricatura.
Escribir textos humorísticos como sello personal
El humor no es “meter chistes”. Es trabajar tono, ritmo y perspectiva con inteligencia y sensibilidad.
Si ya tienes un texto humorístico listo y quieres publicarlo en formato libro, puedes hacerlo con CoolLibri. Aquí tienes una guía útil para aterrizar el proceso: imprimir tu propio libro.
FAQ sobre humor en la escritura
¿Se puede usar humor en un texto serio?
Sí. Puede rebajar tensión, facilitar mensajes difíciles y mantener el ritmo. La clave es no banalizar el tema.
¿Qué tipo de humor es más fácil para empezar?
El humor observacional y la ironía suave suelen ser más controlables. El humor negro es más arriesgado.
¿Cómo evito que el humor parezca metido con calzador?
Haz que nazca del personaje, del conflicto o de la situación. Si el chiste no empuja nada, probablemente sobra.
¿Qué hago si mi lector no entiende el contexto?
Reduce referencias demasiado internas o añade pistas sutiles. Si la broma depende de un dato externo, pierde fuerza.
¿Cuándo conviene pedir una lectura de sensibilidad?
Cuando tratas temas delicados, identidades o experiencias que no has vivido directamente, o cuando el texto puede reforzar estigmas.
