Terminar de escribir un manuscrito es un logro enorme. Pero entre ese momento y el instante en que alguien (un editor, un agente literario, un corrector profesional) abre tu archivo y empieza a leerlo, hay un paso que demasiados autores noveles ignoran: formatear el manuscrito profesionalmente. No es un trámite burocrático. Es la diferencia entre que tu obra se lea con atención o se descarte en los primeros cinco minutos.

Esta guía te explica exactamente cómo formatear un manuscrito profesionalmente, paso a paso, con los criterios que utilizan las editoriales, agencias literarias y plataformas de autopublicación en España y en el mercado hispanohablante en general. Cuando termines de leerla, tendrás tu archivo listo para enviarlo a donde necesites: un concurso literario, una revisión editorial, un corrector o una plataforma como Amazon KDP o CoolLibri.

No necesitas ser diseñador. Solo necesitas saber qué se espera y por qué.

 

 

¿Qué significa formatear un manuscrito profesionalmente?

Definición rápida: Formatear un manuscrito profesionalmente consiste en aplicar un conjunto de normas editoriales —tipografía, márgenes, interlineado, sangrías, paginación— que convierten tu texto en un documento estandarizado, fácil de leer, revisar y anotar por parte de editores, correctores, agentes literarios y lectores cero. No es diseño: es presentación editorial.

La industria editorial (desde pequeñas editoriales independientes hasta grupos como Penguin Random House Grupo Editorial o Grupo Planeta) ha establecido un conjunto de criterios visuales compartidos para la presentación de manuscritos. No son caprichosos, sino que tienen una razón funcional. Un manuscrito bien formateado permite al editor concentrarse en el contenido sin que el formato genere fricción. Facilita las anotaciones entre líneas. Permite estimar con precisión la extensión final del libro impreso. Y transmite, desde el primer vistazo, que el autor novel que lo envía sabe moverse en la industria.

Si un escritor amateur envía su novela, poemario o ensayo «en bruto» (sin respetar las normas de presentación), lo más probable es que sea rechazado antes de que nadie lea la primera página. No porque el texto sea malo, sino porque el formato comunica descuido. Y nadie quiere trabajar con alguien descuidado.

Escribir es un oficio que se aprende escribiendo - coollibri.es
Escribir es un oficio que se aprende escribiendo – coollibri.es

 

 

La diferencia entre formatear un manuscrito y maquetar un libro

Uno de los errores más habituales en un escritor amateur es confundir formateo con maquetación. Son procesos distintos que ocurren en momentos distintos y con objetivos distintos.

Formateo del manuscrito Maquetación del libro
Lo hace el autor antes del envío Lo hace un maquetador (o el autor) antes de imprimir
Facilita la lectura, revisión y corrección Prepara el libro para su impresión o distribución digital
Se hace en Microsoft Word o Google Docs Se hace en programas como InDesign o Affinity Publisher
No incluye diseño gráfico Incluye tipografía especial, portada, márgenes de corte, índices
El objetivo es la legibilidad funcional El objetivo es la coherencia visual del libro impreso o ebook

Cuando envías tu manuscrito a una editorial o a un corrector, no esperan que esté maquetado. Esperan que esté formateado. La maquetación llega más tarde, cuando el texto ya ha sido aceptado, corregido y está siendo preparado para convertirse en un libro impreso o un ebook. Durante esa fase, el maquetador ajusta el tamaño final de página, añade los márgenes de corte, trabaja encabezados con tipografía específica, introduce números de página, índices automáticos y cortes de capítulo. También corrige detalles visuales como las «líneas viudas y huérfanas», que en el formateo pueden aparecer sin consecuencias.

Confundirlos lleva a dos errores opuestos: enviar un manuscrito sin formatear (porque el autor piensa que «eso lo hará la editorial») o enviar un archivo con diseño visual elaborado cuando nadie lo ha pedido.

¿Para quién es útil esta guía? ¿Para quién no?

  • Sí aplica si: eres un autor novel o escritor amateur que ha terminado (o está terminando) una novela, poemario o ensayo y necesita enviarlo a una editorial, agente literario, corrector profesional, lector cero, concurso literario o plataforma de autopublicación.
  • También aplica si: ya has enviado manuscritos antes pero no tienes claro si tu formato cumple los estándares actuales.
  • No es imprescindible si: tu editorial o agencia literaria te ha dado una plantilla de manuscrito propia. En ese caso, úsala a ella y ignora cualquier estándar general.

 

 

Formato estándar de un manuscrito literario: cada elemento, explicado

A continuación encontrarás los criterios unificados para formatear un manuscrito profesionalmente. Recuerda que cada editorial, agencia o concurso puede tener los suyos propios (y en ese caso prevalecen sobre cualquier estándar general), pero si no te dan indicaciones específicas, lo que leerás a continuación es lo que se espera.

Formato estándar de un manuscrito literario cada elemento, explicado - coollibri.es
Formato estándar de un manuscrito literario cada elemento, explicado – coollibri.es

 

 

Fuente y tamaño de letra: legibilidad por encima de personalidad

La tipografía del manuscrito tiene una única función: que quien lo lea pueda hacerlo con comodidad durante horas. No es el momento de expresar tu personalidad ni de hacer el texto «bonito». Es el momento de desaparecer para que el texto hable solo.

El criterio fundamental es la legibilidad. Un posible agente literario o editor leerá tu manuscrito en pantalla, en papel impreso o en un lector de ebooks. En todos los casos, la fuente tiene que ser neutral, clara y cómoda.

  • Fuente recomendada: Times New Roman, 12 puntos. Es el estándar más extendido en la industria editorial hispanohablante e internacional. Si Times New Roman no está disponible, Arial 10 pt o Calibri 11 pt son alternativas aceptables.

 

  • Evita fuentes decorativas: Comic Sans, Papyrus, Georgia en tamaños grandes, cualquier fuente caligráfica o que intente «parecer literaria». Transmiten lo contrario de lo que buscas.

 

  • Cursiva y negrita: úsalas solo cuando estén justificadas narrativamente (la cursiva para pensamientos del personaje, palabras en otro idioma o títulos de obras; la negrita, con mucha moderación). Lo fundamental es la coherencia: si usas cursiva para los pensamientos en el capítulo uno, úsala para todos los pensamientos en todos los capítulos.

Un detalle tipográfico que muchos autores pasan por alto: la raya de diálogo. En español, el diálogo va introducido por una raya (—), no por un guion corto (-) ni por comillas. La raya no está en la tecla estándar del teclado, pero puedes insertarla de dos maneras:

  1. Atajo de teclado en Microsoft Word: pulsa Ctrl + Alt + la tecla del guion del teclado numérico.
  2. Buscar y reemplazar: abre el menú con Ctrl + H, escribe dos guiones cortos (–) en «Buscar» y pega la raya (—) en «Reemplazar con». Selecciona «Reemplazar todos» y listo.

Si has escrito toda tu novela con guiones cortos para los diálogos, el segundo método te permite corregirlo en segundos en cualquier procesador, ya sea Microsoft Word o Google Docs.

 

 

Interlineado, márgenes, alineación y sangrías: el esqueleto del manuscrito

Estos cuatro elementos definen la arquitectura visual de tu manuscrito. Son los que más diferencias generan entre un documento de aspecto amateur y uno de presentación editorial. Vamos uno por uno.

  • Interlineado. Un manuscrito que va a ser revisado, corregido o valorado editorialmente necesita interlineado doble. La razón es práctica: quien lo lee necesita espacio entre líneas para hacer anotaciones. Un interlineado simple no deja margen para eso. Puedes configurarlo en la sección «Párrafo» tanto en Microsoft Word como en Google Docs.

 

  • Márgenes. Por la misma razón, los márgenes deben ser generosos. El estándar es 2,5 cm en los cuatro lados (aunque algunos editores piden 2 cm; si no te especifican nada, usa 2,5 cm). Los márgenes amplios permiten anotaciones laterales y dan al texto un aspecto limpio y respirable.

 

  • Alineación. El texto debe estar justificado, es decir, alineado tanto al margen izquierdo como al derecho. Es el estándar en los libros impresos y en los manuscritos profesionales. Evita la alineación a la izquierda (llamada «en bandera»), que puede parecer más informal.

 

  • Sangría de primera línea. Aquí viene el punto que más confunde al escritor amateur. En un manuscrito, todos los párrafos llevan sangría de primera línea (entre 1 y 1,25 cm) excepto el primero tras un encabezado o un salto de sección. En un libro impreso ocurre exactamente al revés: solo el primer párrafo de una nueva escena o capítulo lleva sangría. En el manuscrito, la sangría es universal porque facilita identificar el inicio de cada párrafo durante la corrección.

Importante: configura la sangría desde los estilos de párrafo de tu procesador, nunca a mano con la barra espaciadora ni con el tabulador. Hacerlo manualmente es uno de los errores más fáciles de detectar y más laboriosos de corregir en masa.

Cómo poner sangrias en word para formatear manuscrito

 

Numeración de páginas y encabezados: pequeños detalles que hablan de ti

La numeración de páginas no es un adorno. Es una herramienta de trabajo para quien revise tu manuscrito: permite referenciar páginas concretas en sus notas, localizar un párrafo rápidamente y, en caso de que el documento se imprima y alguna hoja se suelte, reordenar todo sin problemas.

  • El número de página debe ir en la esquina superior derecha del encabezado, con la misma tipografía que el resto del texto.

 

  • En la esquina superior izquierda del mismo encabezado debes incluir tu apellido y el título abreviado del libro, separados por una barra o una barra oblicua. Ejemplos: Márquez / Soledad, King / Cúpula, García / Laberinto.

 

  • La numeración empieza en la primera página de texto real (no en la portada ni en la sinopsis).

Este encabezado tiene una función práctica inmediata: si el corrector o editor imprime el manuscrito y una página se separa del resto, saben exactamente a qué obra pertenece y en qué posición va. Es un detalle menor que transmite un mensaje claro: sabes cómo funciona esto.

 

 

Cómo organizar el archivo completo antes del envío del manuscrito

Hasta aquí hemos hablado del interior del texto. Pero un manuscrito profesional no empieza en el primer párrafo: empieza en la portada. Y tampoco termina en la última línea: termina en la forma en que guardas y nombras el archivo.

Más libros, más libres - coollibri.es
Más libros, más libres – coollibri.es

 

 

La portada del manuscrito: funcional, no comercial

La portada del manuscrito no es la portada del libro impreso. No lleva ilustraciones, no lleva colores, no intenta conquistar a nadie desde la librería. La portada del manuscrito tiene un objetivo único: que quien lo reciba tenga inmediatamente toda la información que necesita para saber qué tiene entre manos y a quién pertenece.

Esto es lo que debe incluir:

  • Título de la obra: en mayúsculas, centrado en la página, en la misma tipografía que el resto del manuscrito pero en un tamaño mayor (28-30 puntos).

 

  • Nombre del autor: dos líneas por debajo del título, precedido de «Por:» y centrado.

 

  • Datos de contacto: alineados a la izquierda, en la parte inferior de la página o en la esquina superior izquierda. Deben aparecer dirección postal, email y teléfono. Si tienes agente literario, incluye también sus datos.

 

  • Género y extensión aproximada (en palabras, no en páginas): opcional pero recomendable. Facilita la primera valoración.

Nada más. Sin sinopsis, sin dedicatoria, sin epígrafe. Todo eso tiene su lugar, pero no es la portada.

 

 

La sinopsis: el primer filtro real

Inmediatamente después de la portada debe ir la sinopsis. No es opcional. Un editor o un agente literario quiere tener una idea del género, el estilo y el contenido del libro antes de invertir horas en leerlo. La sinopsis es ese primer filtro.

Debe ocupar entre una y dos páginas, estar escrita en presente y en tercera persona (salvo que el mercado al que te diriges tenga otras convenciones), y transmitir el arco narrativo completo (incluyendo el final) sin adornos. No es una contraportada. No intenta seducir: informa.

Si participas en un concurso literario o envías a una editorial con bases propias, es posible que te pidan la sinopsis en un documento aparte o con una extensión específica. En ese caso, sigue sus instrucciones al pie de la letra.

 

 

Títulos de capítulos y saltos de página

Dentro del manuscrito, los títulos de capítulo deben seguir un criterio uniforme: misma fuente que el cuerpo del texto, tamaño algo superior (14-16 puntos) y negrita. Si el primer capítulo va en negrita 14, todos los capítulos van en negrita 14. La coherencia visual es una señal de limpieza de estilo.

Para los saltos de página, hay dos situaciones distintas:

  • Cambio de escena dentro de un mismo capítulo (por ejemplo, un salto temporal, un cambio de perspectiva o un cambio de escenario): doble línea en blanco. La primera línea del nuevo bloque no lleva sangría.

 

  • Cambio de capítulo: salto de página completo, insertado desde el menú de tu procesador (no a golpe de intro hasta que la página quede en blanco). El nuevo capítulo empieza siempre en página nueva.

Usar saltos de página reales (no intro repetidos) es fundamental. Si el editor cambia el tamaño de fuente o el interlineado para hacer pruebas, los saltos manuales con retornos de carro se descuadran por completo. Un salto de página real se mantiene siempre en su sitio.

Saltos de página en manuscrito de libro

 

Nombre del archivo y formato de entrega: DOCX o PDF según el destinatario

Aquí aparece una duda frecuente: ¿envío el manuscrito en archivo DOCX o en archivo PDF?

La respuesta depende de a quién se lo envíes:

  • Corrector profesional o lector cero: envía el archivo DOCX (Microsoft Word). Necesitarán hacer anotaciones directamente en el documento con el control de cambios activado. Un archivo PDF no permite eso.

 

  • Editorial o agente literario: salvo que te indiquen lo contrario, envía el archivo PDF. El PDF garantiza que el formato se verá exactamente igual en cualquier ordenador, independientemente de la versión de Microsoft Word o Google Docs que tenga el receptor.

 

  • Concurso literario: sigue las bases al pie de la letra. Muchos concursos especifican el formato exacto; si no lo hacen, PDF es la opción más segura.

 

  • Plataforma de autopublicación (Amazon KDP, CoolLibri u otras): cada plataforma tiene sus propios requisitos técnicos. Amazon KDP acepta DOCX y PDF entre otros formatos; CoolLibri te indica en su proceso de carga qué tipo de archivo necesita. Consúltalo antes de preparar el archivo final.

En cuanto al nombre del archivo, que sea limpio y profesional: Titulo_Autor.pdf o Titulo_Autor.docx. Sin espacios (usa guiones bajos o guiones medios), sin caracteres especiales, sin números aleatorios. Un archivo llamado manuscrito_final_FINAL_v3_esteeseldefinitivo.docx no transmite lo que quieres transmitir.

Si el envío es por email, cuida también ese correo con la misma atención que el manuscrito:

  • Dirección de email profesional: con tu nombre y apellidos. El correo personal de cuando tenías quince años no es el canal adecuado.

 

  • Asunto claro y sin florituras: algo como Envío de manuscrito — [Título] — [Tu nombre]. Si la editorial o el concurso especifican el formato exacto del asunto, síguelo sin modificarlo.

 

  • Cuerpo del email breve y estructurado: saludo formal, una o dos frases presentando el envío (título, género, extensión), una frase breve sobre ti (solo lo imprescindible), indicación de los documentos adjuntos y despedida con datos de contacto. No es el lugar para contar tu historia ni para vender la obra.

 

  • Revisión final: antes de darle a enviar, relee el email con la misma frialdad con que revisarías una prueba de imprenta. Un error tipográfico en el asunto o un Estimado señor cuando la editora es mujer no son el mejor comienzo.

 

 

Errores de formato que hacen que un manuscrito parezca poco profesional

Conocer los errores más habituales es tan útil como conocer las normas. Estos son los que aparecen con más frecuencia en los manuscritos que llegan a editoriales, correctores y agentes literarios.

  • Falta de coherencia visual y estilística. Si los títulos de capítulo van en negrita, tienen que ir todos en negrita, no uno sí y otro no. Lo mismo con el uso de cursiva, el tipo de comillas o los espacios entre párrafos. La incoherencia visual es inmediatamente visible y transmite que el autor no ha revisado su propio trabajo.

 

  • Espaciado inconsistente o incorrecto. El doble espacio entre líneas es el estándar, pero el problema real suele ser la mezcla: párrafos con interlineado simple, saltos de página manuales a golpe de intro, o espaciado extra antes y después de párrafo que nadie configuró conscientemente. Todo eso se ve en cuanto el editor abre el documento.

 

  • Sangría mal aplicada. La sangría de primera línea debe ser automática, mediante estilos de párrafo, nunca a mano con la barra espaciadora. Es uno de los errores más fáciles de detectar y más difíciles de corregir en masa.

 

  • Numeración de páginas ausente o mal colocada. Un manuscrito sin paginar obliga al corrector a contar manualmente si algo se desordena. Lo estándar es el número de página en el encabezado, acompañado del apellido del autor y el título abreviado.

 

  • Tipografía equivocada o mezclada. Usar Times New Roman en el cuerpo y Calibri en los títulos de capítulo, o cambiar de fuente a mitad del texto sin razón narrativa, transmite descuido inmediato. La coherencia tipográfica es uno de los pilares de la presentación editorial.

 

  • Formato de diálogo incorrecto. En español, el diálogo va con raya (—), no con comillas, no con guion corto. Es una norma básica que un autor novel debe conocer antes de enviar cualquier manuscrito.

 

  • Enviar PDF cuando piden Word, o Word cuando piden PDF. Parece obvio, pero ocurre con frecuencia. Si un corrector profesional recibe un PDF no puede hacer anotaciones con control de cambios. Si un editor recibe un DOCX que se desformatea al abrirlo, el resultado puede ser peor que no haberlo enviado.

 

  • No revisar las especificaciones de la editorial o el concurso. Aunque hay un estándar general, grandes editoriales como Penguin Random House Grupo Editorial o Grupo Planeta tienen criterios concretos que prevalecen sobre cualquier norma general. No tardarás mucho en aplicar esos cambios (en su mayoría son ajustes de margen o interlineado) pero no revisarlos puede ser motivo de rechazo automático.

 

  • Presentar el manuscrito como si ya fuera un libro impreso. Incluir diseño de portada elaborado, fuentes decorativas, márgenes estrechos o interlineado simple porque «así quedará en el libro» es un error de concepto. El manuscrito no es el libro: es el documento de trabajo previo al libro.

 

 

Cómo formatear un manuscrito profesionalmente si vas a autopublicar

El proceso de formateo es esencialmente el mismo si tu destino no es una editorial tradicional sino la autopublicación. La diferencia está en lo que ocurre después.

Si publicas a través de una plataforma de autopublicación como Amazon KDP o CoolLibri, necesitarás un manuscrito bien formateado como punto de partida. Pero además, tendrás que pasar por una fase de maquetación (que en autopublicación sueles asumir tú o contratar a un profesional) antes de subir el archivo final para impresión o distribución digital como ebook.

CoolLibri, como plataforma especializada en autopublicación en España, ofrece orientación específica sobre qué tipo de archivo necesita cada formato de libro (libro impreso, ebook) y qué requisitos técnicos debe cumplir. Si eres un autor novel que quiere llevar su obra al mercado sin pasar por una editorial, entender bien la diferencia entre formateo y maquetación te ahorrará tiempo y errores costosos.

 

 

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Checklist final antes de enviar el manuscrito

Antes de darle al botón de enviar, repasa punto por punto. Un manuscrito bien formateado cumple todo esto:

  • Fuente correcta (Times New Roman 12 pt o equivalente) en todo el documento, sin mezclas
  • Interlineado doble en todo el texto
  • Márgenes de 2,5 cm en los cuatro lados
  • Texto justificado
  • Sangría de primera línea automática (nunca con espacios ni tabulador manual), salvo tras encabezados y saltos de sección
  • Todos los capítulos empiezan en página nueva, con salto de página real (no con retornos de carro)
  • Títulos de capítulo en la misma fuente, tamaño 14-16 pt y negrita, de forma uniforme en todo el manuscrito
  • Encabezado con apellido del autor y título abreviado en la esquina superior izquierda
  • Numeración de páginas en la esquina superior derecha, desde la primera página de texto
  • Portada con título, nombre del autor y datos de contacto
  • Sinopsis incluida tras la portada (1-2 páginas)
  • Diálogos con raya (—), no con guion corto ni comillas
  • Uso de cursiva y negrita consistente en todo el documento
  • Archivo guardado en el formato adecuado según el destinatario (PDF o DOCX)
  • Nombre del archivo limpio y profesional (Titulo_Autor.pdf o Titulo_Autor.docx)
  • Email revisado: asunto correcto, cuerpo estructurado, sin errores tipográficos
  • Especificaciones propias de la editorial, agente o concurso revisadas y aplicadas

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Formatea tu manuscrito y no pierdas oportunidades

Formatear un manuscrito profesionalmente no es darle un aspecto más bonito. Es facilitar que quien lo reciba trabaje sobre él sin fricción, lo valore con atención y lo tome en serio desde el primer vistazo.

Sea un editor o un agente literario que quieres que cuente contigo, un corrector profesional que va a elaborar un informe de lectura, o un lector cero que te va a dar un primer feedback honesto: todos ellos merecen recibir tu obra en las mejores condiciones posibles. Y tú mereces que la lean con la atención que se merece.

Prepara tu manuscrito con minuciosidad. Comprueba cada detalle: el interlineado, los márgenes, las sangrías, la coherencia tipográfica. No es un trabajo creativo, es un trabajo técnico, y precisamente por eso tiene solución siempre.

Cuando tu novela, poemario o ensayo esté listo para dar el siguiente paso (convertirse en un libro impreso o en un ebook), cuenta con CoolLibri, plataforma de autopublicación especializada en autores noveles en España. Te asesoramos en todo lo relacionado con portada, formato y tipo de papel para que puedas empezar a vender tus libros con la misma seriedad con que los has escrito.

 

 

Preguntas frecuentes sobre cómo formatear un manuscrito profesionalmente

¿Qué formato debe tener un manuscrito?

Un manuscrito profesional se escribe en Times New Roman de 12 puntos, con interlineado doble, márgenes de 2,5 cm, texto justificado y sangría de primera línea de 1,25 cm en todos los párrafos salvo el primero de cada capítulo o sección. El encabezado incluye el apellido del autor y el título abreviado a la izquierda, y el número de página a la derecha. La portada recoge el título, el nombre del autor y los datos de contacto.

¿Cómo presentar un manuscrito a una editorial?

Antes de enviar nada, revisa las bases o la página de la editorial: muchas tienen requisitos propios que prevalecen sobre cualquier estándar general. Si no especifican nada, sigue el formato estándar descrito en esta guía, guarda el archivo en PDF para evitar que el formato se descuadre al abrirlo en otro ordenador, y envíalo por email con un asunto claro, un cuerpo breve y estructurado, y la sinopsis adjunta o incluida tras la portada del manuscrito.

¿Cuál es la diferencia entre formateo y maquetación?

El formateo es el aspecto visual y técnico del manuscrito: tipografía, márgenes, interlineado, paginación. Lo realiza el autor antes del envío y su objetivo es facilitar la lectura y la corrección. La maquetación, en cambio, prepara el libro para su impresión o distribución digital: ajusta el tamaño de página final, añade márgenes de corte, trabaja la tipografía de encabezados, índices automáticos y numeración definitiva. Son procesos distintos que ocurren en momentos distintos.

¿Qué hacer antes de enviar un manuscrito a una editorial?

Repasa la checklist de esta guía: fuente y tamaño correctos, interlineado doble, márgenes uniformes, sangría automática, títulos de capítulo consistentes, saltos de página reales, encabezado con paginación, portada con datos de contacto y sinopsis incluida. Luego revisa también el email: asunto, cuerpo y archivo adjunto en el formato adecuado (PDF en la mayoría de los casos) con un nombre de archivo limpio y profesional. Y antes de todo eso, revisa las especificaciones concretas de la editorial a la que envías.

¿Debo enviar el manuscrito en PDF o en Word?

Depende del destinatario. A un corrector profesional o lector cero, envía el archivo DOCX (Word o compatible): necesitan hacer anotaciones con control de cambios. A una editorial o agente literario, envía PDF salvo que te indiquen lo contrario: garantiza que el formato se verá igual en cualquier dispositivo. Para concursos literarios, sigue las bases; si no especifican nada, PDF es la opción más segura. Para plataformas de autopublicación como Amazon KDP o CoolLibri, consulta sus requisitos técnicos propios.

¿La sangría va en todos los párrafos del manuscrito?

En un manuscrito, sí: la sangría de primera línea va en todos los párrafos excepto en el primero que sigue a un encabezado o a un salto de sección. Es lo contrario a lo que verás en un libro impreso, donde solo el primer párrafo de una nueva escena o capítulo lleva sangría. La razón es funcional: en el manuscrito, la sangría ayuda a identificar el inicio de cada párrafo durante la corrección. Lo importante es configurarla de forma automática desde los estilos de párrafo, nunca con la barra espaciadora.

¿Qué debe incluir la portada de un manuscrito?

La portada del manuscrito no es la portada del libro: no lleva ilustraciones ni diseño. Debe incluir el título en mayúsculas y en tamaño grande, el nombre del autor precedido de «Por:», y los datos de contacto (dirección, email, teléfono y, si existe, los datos del agente literario). El objetivo es que quien lo reciba tenga inmediatamente toda la información de identificación que necesita. Nada más.

Equipo editorial especializado de CoolLibri, compuesto por filólogas y profesionales de la escritura creativa y la autoedición literaria. Desde CoolLibri, el equipo desarrolla guías, explicaciones y recursos prácticos para ayudar a autores amateur a transformar sus ideas en libros bien estructurados y listos para publicar.

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